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Responsables políticos del Caribe relanzan la propuesta de un día festivo público común del CARICOM
Jamaica GleanerOpinión

Responsables políticos del Caribe relanzan la propuesta de un día festivo público común del CARICOM

4 min de lectura

En julio de 2021, The Gleaner planteó una pregunta directa: ¿por qué el Día del CARICOM no se reconoce como feriado nacional en todo el Caribe? Cinco años después, en julio de 2026, los responsables políticos del Caribe vuelven a examinar ese asunto.

El 4 de julio de 1973, cuatro jefes de Gobierno con visión de futuro —Errol Barrow, de Barbados; Forbes Burnham, de Guyana; Michael Manley, de Jamaica; y Eric Williams, de Trinidad y Tobago— firmaron el Tratado de Chaguaramas y establecieron la Comunidad del Caribe. En ese momento pusieron en marcha lo que sigue siendo el esfuerzo de integración regional más ambicioso emprendido jamás por pequeños Estados en desarrollo en cualquier parte del mundo.

Esa fecha no es solo una línea en los libros de historia. Marca la fundación de la Comunidad y sustenta la reivindicación de una identidad compartida por la región: la idea de que muchas naciones pueden avanzar como una sola.

Los días festivos rara vez se refieren únicamente al pasado. Hablan del presente y apuntan hacia el futuro, dando a las sociedades espacio para reafirmar valores compartidos, salvaguardar la memoria colectiva y cultivar el sentido de pertenencia entre generaciones. Los Días de la Independencia, los Días de la República, los Días de la Emancipación y observancias similares cumplen esa función en países de todo el mundo, recordando a los ciudadanos no solo lo ocurrido en una fecha determinada, sino también quiénes son y por qué.

La Comunidad del Caribe, sin embargo, reúne muchas de las características de un único espacio económico y aun carece de un día común de reflexión pública sobre ese espacio compartido. Los Estados miembros operan a través de instituciones comunes, comparten herencia y arreglos jurídicos, alinean estructuras educativas y se acercan mediante una economía cada vez más integrada. Sin embargo, la región no se detiene conjuntamente cada año para honrar el proyecto que hizo posible gran parte de ese progreso.

La observancia del Día del CARICOM podría ayudar a cerrar esa brecha.

Las comunidades se configuran no solo por el territorio y las instituciones, sino también por símbolos, tradiciones y rituales. Sostener ese sentido de comunidad requiere ocasiones en las que los ciudadanos se reconozcan como parte de un empeño más amplio. Un Día del CARICOM regional podría ofrecer precisamente eso: un límite trazado no en la geografía, sino en el tiempo, reservando un día cada año para reflexionar sobre el esfuerzo caribeño y las aspiraciones que aún lo impulsan.

El 4 de julio de este año, Estados Unidos conmemora 250 años desde su Declaración de Independencia. Mientras los estadounidenses se reúnen cada año en esa fecha para celebrar el nacimiento de su nación, el Caribe tiene su propia oportunidad el mismo día para reflexionar sobre el nacimiento y la evolución continua de su comunidad regional.

Los líderes que se reunieron en Chaguaramas el 4 de julio de 1973 comprendieron que la integración regional no se completaría en pocos años, sino que se extendería a lo largo de muchas décadas. La responsabilidad de impulsar esa visión ha pasado, por tanto, de una generación de liderazgo caribeño a la siguiente.

La labor iniciada por los fundadores fue continuada por líderes como P. J. Patterson, Basdeo Panday, Owen Arthur y Bharrat Jagdeo, quienes promovieron la integración económica y fortalecieron las instituciones regionales. Más recientemente, figuras como Kenny Anthony, Patrick Manning, Ralph Gonsalves y Mia Mottley han seguido defendiendo la cooperación regional mientras adaptan el movimiento de integración a las realidades del presente.

El CARICOM no es, por tanto, producto de una sola generación. Es una herencia compartida construida a lo largo de muchas.

Un feriado regional ofrecería un momento anual para evaluar hasta dónde ha llegado la Comunidad y cuánto camino queda por recorrer.

La Comunidad del Caribe ha perdurado y madurado a través de cambios de Gobierno, convulsiones económicas, desastres naturales y condiciones globales cambiantes. Lo ha hecho porque la idea en su núcleo sigue siendo convincente: que la cooperación entre los pueblos del Caribe, a pesar de sus ancestros diversos, aporta mayor bienestar, seguridad y prosperidad.

La entrada en vigor, hace 20 años, del Tratado de Chaguaramas revisado y la creación del Mercado y la Economía Únicos del CARICOM marcaron una etapa más profunda de esa visión. Hoy, los nacionales del Caribe disfrutan de oportunidades que generaciones anteriores apenas podrían haber imaginado. Los ciudadanos pueden viajar libremente dentro de la Comunidad, establecer empresas, prestar servicios, buscar empleo e invertir más allá de las fronteras de sus propios Estados.

El avance hacia la plena libre circulación de los nacionales del CARICOM continúa. Cada paso refuerza un principio sencillo pero poderoso: que un jamaicano, un dominicano, un vicentino, un kittitiano, un barbadense, un trinitense, un guyanés o un beliceño no es solo ciudadano de un Estado determinado, sino también de la Comunidad del Caribe. El pasaporte del CARICOM se erige como un sólido símbolo de esa unidad.

Las instituciones de integración regional se han convertido asimismo en unos de los mayores activos de la Comunidad.

La University of the West Indies ha formado generaciones de líderes, académicos, profesionales y funcionarios públicos del Caribe. El Caribbean Examinations Council ha desarrollado titulaciones reconocidas en toda la región e internacionalmente. El Caribbean Development Bank ha financiado el desarrollo en los Estados miembros. La Caribbean Public Health Agency ha fortalecido la respuesta sanitaria colectiva, y la CDEMA ha coordinado los esfuerzos de ayuda en toda la región en tiempos de desastre.

Sindicado desde Jamaica Gleaner · publicado originalmente el .

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