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Grange stands firm: Rastafarians enjoy same rights as other faiths under Jamaican law

Grange stands firm: Rastafarians enjoy same rights as other faiths under Jamaican law

La ministra de Cultura, Olivia Grange, mantiene con firmeza la postura del Gobierno de que los derechos de los rastafaris ya están garantizados por la legislación jamaicana vigente, desestimando las objeciones de las Rastafari Mansions and Organizations (RMO). Según su planteamiento, los seguidores de la fe rastafari se encuentran en pie de igualdad constitucional con los adherentes de cualquier otra religión en el país.

Grange formuló las declaraciones el jueves ante el comité conjunto especial que examina el Libro Verde sobre la Política Nacional para la Cultura, el Entretenimiento y la Economía Creativa. Afirmó que la reciente oleada de comentarios sobre el asunto había sugerido erróneamente que los rastafaris no eran reconocidos ni amparados en igualdad de condiciones por la ley jamaicana.

“Ha habido varios comentarios en los periódicos recientemente sobre los rastafaris y lo que el Gobierno está haciendo o no está haciendo y si hemos reconocido a los rastafaris…y si tienen los mismos derechos que cualquier otra religión, y solo quiero dejar constancia de que sí tienen los mismos derechos”, dijo Grange.

La ministra insistió en que esas garantías emanan de la Carta de Derechos de Jamaica, y sostuvo que la actual Administración ha ido más lejos que cualquiera de sus predecesoras en el apoyo y la integración de la comunidad rastafari. Destacó la contribución del Gobierno de 176 millones de dólares al Coral Gardens Benevolent Fund, creado después de que el Estado se disculpara formalmente por la atrocidad de Coral Gardens de 1963 cometida contra los rastafaris.

Sus declaraciones llegaron apenas días después de que la RMO denunciara que el Gobierno había exagerado las protecciones legales que actualmente se extienden a los rastafaris, reiterando su exigencia de una Ley integral de Derechos y Justicia Rastafari para abordar lo que calificó como una discriminación arraigada y sistémica.

El debate se ha reavivado a raíz de la reciente legislación en San Cristóbal y Nieves que reconoce formalmente al rastafari, con disposiciones que abarcan derechos sacramentales, identidad y concesiones económicas. Esa medida ha propiciado comparaciones directas con el marco legal jamaicano y ha alimentado renovados llamados de la RMO a un reconocimiento explícito en la Constitución.

En un comunicado difundido el 21 de abril, la RMO sostuvo que las garantías constitucionales generales de libertad religiosa se quedan cortas frente al reconocimiento formal del rastafari como fe distintiva y grupo cultural autóctono. Sin protecciones explícitas, dijo la organización, la discriminación y la aplicación desigual han continuado en el ámbito policial, educativo, laboral y de la atención sanitaria.

El grupo denunció además que las operaciones de socorro tras el huracán Melissa no habían atendido adecuadamente las prácticas alimentarias, culturales y sanitarias de las comunidades rastafari. También señaló varios procesos judiciales recientes vinculados a la ganja como prueba de que los derechos sacramentales siguen sin reconocerse de forma uniforme, incluso tras las enmiendas a la Dangerous Drugs Act.

A pesar de su postura firme, Grange indicó que el Gobierno está dispuesto a entablar una conversación más amplia sobre el rastafari y su lugar dentro del panorama legal y cultural del país.

“Invitaría a un debate pleno sobre el rastafari como religión y a examinar la historia para ver lo que se ha hecho en este país y trazar un camino a seguir, e incluso abrazar y reconocer aún más la importancia del rastafari”, dijo el jueves.

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